Fruterías y tiendas de barrio
El restaurante de la esquina compra todos los días y a fin de mes te pide las facturas de todos los tickets.
La foto que te ahorra la tarde
Un cliente vuelve con el ticket de ayer y te pide factura. En vez de copiar línea por línea, le haces una foto al papel y el borrador sale relleno: la fecha, lo que llevó, los precios y los impuestos.
Tú siempre miras el borrador antes de mandarlo. Nada sale a nombre de nadie sin que tú digas que sí.
Con el móvil, encima del mostrador. También vale una foto que ya tuvieras en el carrete o escribirlo a mano si prefieres.
Con las líneas del ticket puestas. Lo que no se lee bien te lo marcamos para que lo repases tú.
Cambias lo que haga falta, pones a quién va y ya es una factura de verdad, con su PDF.
El restaurante de la esquina compra todos los días y a fin de mes te pide las facturas de todos los tickets.
La comida de empresa que se pagó con el ticket de la caja y ahora hay que justificar.
El albarán escrito a mano que hay que pasar a factura antes de que se pierda.
La foto no es la única forma. Puedes subir una imagen que ya tengas o escribir la factura a mano, y las tres formas están una al lado de la otra, no escondidas por si falla la primera.
Un ticket arrugado, mojado o impreso con la cinta gastada a veces no hay quien lo lea, y cuando pasa te lo decimos claro en vez de rellenar el hueco a ojo. Escribir tres líneas a mano sigue siendo más rápido que corregir un borrador inventado.
Nunca. Lo que sale de la foto es un borrador. La factura no existe hasta que tú la miras y le das a emitir.
Escanear no cuesta nada, las veces que quieras. Lo que cuenta es la factura que hagas después, igual que cualquier otra.
Lo que no se ve claro te lo marcamos con un aviso al lado del dato, para que lo mires. Y si las líneas no suman lo que pone abajo en el ticket, te lo decimos también.
La foto del ticket se queda guardada junto a la factura que salió de ella, por si algún día hay que enseñar de dónde salió.
A veces sí y a veces no, depende de la letra. Si no se entiende, te lo decimos y lo escribes tú, que es lo honesto.
Déjanos tu correo y te escribimos una sola vez, el día que puedas entrar y hacer tu primera factura. Ni un correo más.